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Que el Gobierno actúe contra las renovables y el autoconsumo no es nada nuevo. Lo que sí sorprende es que también esté en contra ahorrar energía y de que baje el precio de la luz y que, además,  lo ponga por escrito. Me explico: ha salido a la luz un informe de la Secretaría de Estado de Energía sobre la Proposición de Ley de medidas urgentes de fomento del autoconsumo eléctrico (122/17) presentada por Ciudadanos.

El argumento para rechazar el autoconsumo es tan simple como simplista. El Gobierno, y cito literalmente, se opone al autoconsumo porque: “tendría un impacto presupuestario por una menor recaudación tributaria”. El argumento es simplista porque se obvia el hecho de que el desarrollo del autoconsumo genera actividad económica (recaudación de IVA) y genera empleo (recaudación de IRPF), con lo que se recaudaría más de lo que se deja de ingresar por impuestos a la electricidad.

Pero el informe va más allá, y esto es realmente preocupante: se ve como algo negativo para el interés general de España, que es lo que, al menos en teoría debe defender el Gobierno, que haya una “menor demanda y por tanto menor precio en el pool eléctrico”. En otras palabras, es malo ahorrar electricidad y es malo también que baje el precio de la misma.

El colofón de este informe es su falta de rigor técnico: se indica que todos los datos surgen de la apreciación de que el “2% del consumo eléctrico se produce con autoconsumo (cifra tomada de las apreciaciones del sector)”. Esta cifra no sólo es incorrecta, sino que ni siquiera se han tomado la molestia de contrastarla o al menos tomar como referencia algún informe económico citable.

Si algo sacamos en claro es que el Gobierno no lo tiene claro. O no puede o no quiere asumir la realidad: el autoconsumo crecerá exponencialmente en los próximos años en toda Europa, y España, señorías, es parte de Europa.

Nosotros por nuestra parte os adelantamos los nuevos argumentos que el Derecho Europeo nos brinda: se ha filtrado hace algunas semanas el primer borrador de la nueva Directiva de Energías Renovables, el cual, naturalmente, hemos analizado en profundidad.

En relación al autoconsumo, resulta alentador saber que desde Europa se exigirá que no existan cargas o procedimientos desproporcionados. Teniendo en cuenta que muchos de los trámites que debe realizar el autoconsumidor son los mismos que para una central nuclear, y que las multas por incumplimiento de la normativa aplicable son mayores para un autoconsumidor que para una central nuclear, este aspecto es, cuanto menos, interesante.

Además, y esto económicamente hablando es clave, se constata el derecho del autoconsumidor a obtener un precio por la energía vertida a la red. Actualmente los pequeños autoconsumidores se ven obligados a regalarla a la compañía eléctrica.

Por último cabe destacar un choque claro y frontal entre lo que promueve Europa y las trabas que impone el Gobierno: el borrador de la nueva Directiva admite explicitamente el autoconsumo compartido. Esto supone por ejemplo que una comunidad de propietarios pueda usar la energía para abastecer las viviendas de los distintos propietarios, posibilidad actualmente vedada por el Real Decreto de Autoconsumo.

Esta prohibición, simplemente, no es defendible. Pero como sabemos, al Gobierno parece gustarle precisamente eso, defender lo indefendible. Así pues, tenemos un Gobierno para el cual una norma que suponga un ahorro y un menor precio de la electricidad es un problema.